Al igual que un jugador de futbol que intenta engañar al arbitro fingiendo una lesión cuando apenas es tocado o para marcar un penalti, los monos también exageran sus chillidos y alaridos para pedir ayuda.
Me hizo mucho gracia leer cierta anécdota que nos cuenta Carl Sagan en los "Dragones del Edén" sobre un mono que sabía, mediante gestos, reírse de su cuidador. Ante el comportamiento bromista de éste, el chimpancé en cuestión le mandó que abandonara la habitación!! Parece ser que nos repará muy gratas sorpresas la investigación en grandes simios! Un abrazo!
4 comentarios
marii -
Javier -
DinoDetective -
lanobil -