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La correspondencia de Charles Darwin

Tal y como él dijo con sus propias palabras, era una idea "presuntuosa" que -más que cualquier otra- abrió una brecha durante muchos años entre la Ciencia y la Religión. Ahora, en una base de datos pública se puede leer la correspondencia que tuvo Charles Darwin con colegas, familiares y amigos, lo que permite seguir las ideas del creador del Evolucionismo según iban adquiriendo forma Las cartas, que se pueden consultar on-line, muestran un retrato vivo y humano de un Darwin, que se muestra como un hombre compasivo y familiar.La base de datos, que contiene el texto completo de unas 5.000 cartas enviadas y recibidas por Darwin hasta 1865, incluye la correspondencia de la expedición que realizó durante cinco años alrededor del mundo a bordo del Beagle.

En una famosa carta de 1844 a su íntimo amigo el botánico Joseph Hooker, le describía que el hecho de revelar la Teoría de la Evolución había sido "como la confesión de un asesinato". "Somos extraordinariamente afortunados de que gran parte de todo este material haya sobrevivido" dijo Alison Pearn, responsable de la biblioteca de la Universidad de Cambridge que alberga la correspondencia (darwinproject. ac.uk). "Existe un gran interés por Darwin, y sus cartas son una manera sencilla de conocer su obra", dice en la institución.La colección contiene cartas enviadas y recibidas por muchos personajes de la élite de la sociedad victoriana. La lista incluye al eminente geólogo Charles Lyell, el médico de la reina Victoria, a Henry Holland o al novelista George Eliot.

Las correspondencia tiene un valor inestimable para los eruditos que quieran conocer el origen de las ideas de Darwin. En ellas pedía a amigos y colegas observaciones y evidencias que apoyaran o refutaran sus ideas, y las cartas revelan que no siempre estaba en lo cierto. "Hay discusiones sobre teorías emergentes, y también sobre aquellas que realmente no despegaron nunca", señala Pearn. En una ocasión escribió una carta extremadamente embarazosa al banquero, político y naturalista John Lubbock después de que una de sus ideas sobre la evolución de las abejas resultara ser incorrecta. En la carta, datada el 3 de septiembre de 1862, se disculpaba por haber pedido a Lubbock que hiciera para él observaciones sobre las abejas y las flores del trébol, que al final habían resultado ser inútiles. "Espero que no haya perdido su valioso tiempo por culpa de mi estúpida equivocación: me odio a mí mismo, al trébol y a las abejas".

El 27 de noviembre de 1863 respondió de forma conmovedora a la carta de su amigo Hooker sobre la escarlatina que había contraído su hijo. Ambos ya habían perdido un hijo a causa de esa enfermedad. "Me aflige oír hablar de la escarlatina: mi pobre, viejo y querido amigo, es usted el más desafortunado. La racha cambiará pronto... Mucho amor, qué árido desierto es la vida sin amor". "Éste es el Charles Darwin que habla con el corazón a su amigo más cercano, porque además está recordando sus propias sensaciones cuando murió su propia hija", dice sobre la misiva Randall Keyes, su nieto. En una carta del 15 de noviembre de 1831, el científico comenta su futuro viaje, quizá, el año sabático más largo de su vida.

"El plan es magnífico. Pasaremos cerca de dos años en Sudamérica, y el resto de tiempo de juerga alrededor del mundo".La correspondencia de Darwin es un gran recurso para quien tenga interés en las preocupaciones y la política de la etapa victoriana. En una carta escrita en una escala durante el viaje del Beagle en Río de Janeiro, el 18 de mayo de 1832, denuncia a los 'tories' "por causa de sus fríos corazones" y declara que la esclavitud es un "escándalo para las naciones cristianas". Junto con las 5.000 cartas publicadas en su totalidad, en la base de datos existen además resúmenes de otras 9.000, que se irán agregando próximamente.

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